En 1967, la Congregación General (CG 31) reafirmó: “Los jesuitas estimen mucho el apostolado educacional, como uno de los principales ministerios de la Compañía, especialmente recomendado por la Iglesia para nuestros tiempos” (D.28, #6) y creó el Secretariado Internacional de Educación para apoyar al P. General a fomentar el apostolado de Educación. El P. Arrupe, quien fue electo como P. General durante esta Congregación depués en su conocido discurso, Nuestros Colegios Hoy y Mañana (1980), dejó claro que las escuelas se enfrentaban al peligro de la inercia; y por lo tanto, les insistó que “es indispensable que adviertan el cambio que ya se ha operado en la Iglesia y la Compañía y la necesidad de ponerse al paso.” (#28)

Como respuesta al P. Arrupe, ICAJE (La Comisión Internacional del Apostolado de Educación Jesuita) preparó dos importantes documentos que han guiado a nuestros colegios mientras mantienen el paso de nuestros contextos siempre cambiantes: Características de la Educación Jesuita (1986) y Pedagogía Ignaciana: – Un Planteamiento Práctico (1993). No obstante, como el P. Sosa recordó más recientemente a nuestros colegios:

“La renovación es una tarea permanente en el trabajo educativo. Tenemos que ir un paso delante de lo que hoy conocemos e imaginamos. Nuestros modelos educativos deben preparar a los jóvenes para el futuro. No podemos quedarnos en modelos educativos en los que los adultos nos sentimos cómodos. Por ello hay que ir un paso adelante. Tenemos que estar alertas contra el peligro de la inercia institucional que impide el discernimiento y la necesaria renovación.” (#43 JESEDU-Rio2017)

En los últimos tiempos, las CG 35 y 36 han aportado elementos importantes a este esfuerzo continuo de renovación, adaptación, reimaginación y, en cierto modo, reinvención de la educación jesuita. En el 2008, la CG 35 hizo un llamamiento muy específico para darnos cuenta que

“Servir a la misión de Cristo hoy implica prestar especial atención a su contexto global. Este contexto requiere de nosotros actuar como un cuerpo universal con una misión universal, constatando, al mismo tiempo, la radical diversidad de nuestras situaciones. Buscamos servir a los demás en todo el mundo, como una comunidad de dimensiones mundiales y, simultáneamente, como una red de comunidades locales. Nuestra misión de fe y justicia, de diálogo de religiones y culturas, ha alcanzado dimensiones que no permiten ya concebir al mundo como un conjunto de entidades separadas: debemos verlo como un todo unificado donde todos dependemos unos de otros.” (D.2, No. 20)

Nuestros colegios suelen tener un fuerte arraigo local, ya que no sólo sirven a sus alumnos, sino también a la comunidad local en general. Sin embargo, la CG 35 deja claro que debemos mirar más allá y tomar conciencia de que “En este contexto global es importante señalar el extraordinario potencial que representa nuestro carácter de cuerpo internacional y multicultural. Actuar coherentemente con este carácter puede no sólo mejorar la efectividad apostólica de nuestro trabajo, sino que, en un mundo fragmentado y dividido, puede ser también testimonio de reconciliación en solidaridad de todos los hijos de Dios” (D.3, No.43)

Nuestros colegios han sido desafiados y han estado buscado formas de responder al desafío. Es en este contexto que los equipos de liderazgo de nuestros colegios se reunieron, por primera vez, en un Coloquio Internacional en Boston en el 2012, reconociendo nuestro potencial global y explorando formas de desarrollarlo. Este primer encuentro global inició un ciclo de reuniones globales que han ayudado a nuestros colegios, poco a poco, a descubrir que juntos somos más y mejores. Educate Magis comenzó en el 2015 como respuesta a este proceso, creando una plataforma en línea a través de la cual nuestros colegios pueden crecer como comunidad global.

En el 2016, la CG 36 continuó discerniendo cómo servir mejor a nuestra misión de Justicia y Reconciliación con Dios, la Humanidad y la Creación. Esta Congregación General fue algunos pasos más allá que la anterior, describiendo el modo contemporáneo de proceder para responder a los retos y oportunidades de nuestro tiempo: discernimiento, colaboración y trabajo en red en el contexto de las nuevas tecnologías que “hacen posible que se movilicen aquellos recursos humanos y materiales que sostienen la misión y logran superar las fronteras nacionales y los límites de Provincias y Regiones.” (D. 2 #8) En este sentido, En este sentido, la Congregación ha puesto de manifiesto el extraordinario potencial del trabajo conjunto y las formas de desarrollar nuestra colaboración global.

Nuestros colegios están respondiendo adecuadamente. En el 2017, el Congreso Internacional JESEDU-Rio se comprometió con unos Acuerdos Finales en los que se enfatizan estas tres características: la colaboración a todos los niveles y entre todos los actores de nuestros colegios; el trabajo en red a todos los niveles y, especialmente, el trabajo conjunto en nuestra Red Global de Escuelas Jesuitas para desarrollar nuestro potencial global; y un compromiso especial para adaptar la Espiritualidad Ignaciana a los entornos escolares de manera que se pueda implementar una cultura de discernimiento.

En el 2019, la ICAJE propuso un nuevo documento, Una Tradición Viva, para fortalecer las respuestas a la CG 35 y 36. Una Tradición Viva invita a nuestros colegios a comprometerse en un ejercicio continuo de discernimiento que debe continuar a todos los niveles: escuelas, provincias, conferencias y globalmente. En este sentido, los ciclos de encuentros globales iniciados en Boston en el  2012 deben continuar…