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Par Antoni Parellada Montoro
Fév 26th, 2020

La proclamación del sexto desafío que el Padre Arturo Sosa dirigió a las escuelas en su discurso en JESEDU 2017 provocó una moción fuertemente consoladora en diversos sectores de la Provincia, no solamente el educativo, ya que era un tema sobre el que se había elaborado numerosa y profunda reflexión y se habían diseñado proyectos, actividades y materiales que estaban siendo protagonistas de la sensibilización y formación de muchas instituciones sociales y educativas tanto de la propia Compañía como fuera de la misma. Era la proclamación que la educación para la Ciudadanía Global no era ninguna moda, sino que se convertía en un encargo que la Compañía dirigía a sus escuelas profundamente convencida del poder transformador de la educación y con la seguridad de que tenía que ser una gran palanca para avanzar en esa demanda de reconciliación con uno mismo, con los otros y nuestra casa común y con Dios. Así mismo, cuando, con posterioridad, se anunciaron las cuatro Preferencias Apostólicas Universales nos reafirmó que la Ciudadanía Global era un camino que permitía abordarlas transversalmente ya que si era vivida con profundidad e intensidad haría realidad que se fueran desarrollando y cumpliendo muchos objetivos derivados de las cuatro Preferencias.

Fruto de toda esta dinámica, se decidía la creación de una comisión de las escuelas de la Provincia de España y Portugal para elaborar el que tendría que ser un documento marco para la implantación de la Educación para la Ciudadanía Global en todas estas escuelas.

El trabajo de la comisión estuvo basado en tres premisas previas:

-Debíamos estar en plena sintonía con el trabajo que estaba realizando el Grupo de Trabajo Global del Secretariado de Educación de la Compañía.

-No se trataba de elaborar una reflexión teórica sobre Ciudadanía Global ya que ésta se podía encontrar en diversos documentos tanto de la Compañía como de entidades políticas, sociales y pedagógicas.

– No se pretendía ofrecer a los colegios un nivel de concreción equivalente al trabajo a realizar en el aula, sino un marco con el cual las escuelas se puedan sentir cómodas y las pueda guiar en la implementación de una educación para la Ciudadanía Global en sintonía con nuestra pedagogía y espiritualidad ignaciana.

Utilizando palabras de la introducción de dicho documento, queremos afirmar nuestro convencimiento de que buscar que nuestros centros eduquen en la Ciudadanía Global es unirse a esta tradición de servicio, fe y justicia que pretende hacer de los colegios de la Compañía un lugar privilegiado para formar esos hombres y mujeres para los demás que Arrupe formuló y que Kolvenbach explicitó como hombres y mujeres competentes, conscientes y comprometidos en la compasión.

A lo largo del documento establecemos:

-La definición de Ciudadanía Global en la que desde una visión ignaciana queremos destacar la consciencia entre lo local y lo global y el sentimiento de pertenencia a la comunidad humana y ecológica, condiciones para incidir en la transformación de la realidad actual.

-Los ámbitos en los que se debería desarrollar la educación para la Ciudadanía Global en las escuelas. Nuestra propuesta es: justicia social, interculturalidad e inclusión, equidad de género y coeducación, desarrollo humano y sostenible y participación democrática. De cada uno de estos ámbitos se establece una breve introducción que permite exponer su descripción conceptual y posteriormente se ofrecen pistas para implementar posibles concreciones tanto a nivel institucional como educativo. Finalmente definimos las líneas temáticas que estarían incluidas en cada uno de estos ámbitos.

-La concreción de esta educación para la Ciudadanía Global en todos los niveles de la vida escolar: en la cultura (misión, visión), en las políticas (funcionamiento, planificación, estructuras) y en las prácticas del centro (nivel educativo). Solo esta visión integral de la educación para la Ciudadanía Global permitirá dar fuerza y coherencia a un reto tan ambicioso.

A lo largo de este curso que hemos empezado, nuestro objetivo principal es dar a conocer este documento marco a los equipos directivos y a los claustros de nuestras escuelas, motivar la elaboración de un plan de trabajo que prevea el despliegue de la educación para la Ciudadanía Global a lo largo de los próximos años y pensar la dinámica mediante la cual Educsi puede dar apoyo, impulso y realizar el seguimiento de las concreciones del plan de trabajo.

Para así llegar a convertir en una realidad ese deseo que el P. Sosa formuló al final de su intervención en JESEDU-Rio2017:

Nuestros colegios son una magnífica plataforma para escuchar, servir y contribuir a que los niños y los jóvenes de hoy, puedan soñar con un mundo nuevo, más reconciliado, justo, y en armonía con la creación, del que ellos mismos han de ser los constructores.”

Este documento será presentado y trabajado en el encuentro anual de todos los directores de Educsi que tendrá lugar a mediados de marzo. Con todas las aportaciones que se puedan recoger en esta asamblea se redactará la versión definitiva del documento y empezará a ser difundido por todos los colegios y compartido en Educate Magis.

En este contexto se han organizado en Madrid las Jornadas Educsi sobre Ciudadanía Global. Una reunión de todos los agentes de Ciudadanía Global de nuestros centros educativos por todo el país. También hemos contado con la presencia de los agentes de Educate Magis y de las ONG Entreculturas Alboan.

La inauguración de las jornadas, a cargo del delegado de Educsi, P. Antonio Allende, SJ, sirvió para introducir el documento de Educsi (Mujeres y hombres para una Ciudadanía Global. Un desafío de las escuelas de la Compañía en el siglo XXI). “En los últimos 50 años, la misión de la Compañía se ha ido ampliando para servir mejor a los desafíos que nos vamos encontrando”. Antonio Allende defiende que las aulas son lugares de especial privilegio para hablar de los retos de la ciudadanía global (igualdad de género, ecología integral, retos de la sociedad…).

Es importante “reforzar lo antropológico-ético frente a lo tecnológico-instrumental”, ha expresado el delegado, porque es desde el humanismo cristiano, como se construye una mejor sociedad.

Antoni Parellada, el coordinador de la Comisión de Ciudadanía Global ha presentado el documento, propiamente dicho. “Los demás”, decía Parellada, “para los que se forman los mujeres y hombres, ¿dónde están? Pues en esa misma Ciudadanía Global.” A lo largo del día se han presentado diferentes proyectos relacionados con esta realidad que trabajamos. Los centros han compartido algunas de sus experiencias tanto por la mañana como por la tarde. El objetivo es, además, de conocer qué se hace en otros lugares, dar alguna idea de lo que se puede hacer en los propios. Una manera muy buena de cooperación entre centros y creación de red.

Antoni Parellada ha sido el encargado de cerrar las jornadas. Ha agradecido a los casi 90 participantes en el encuentro su presencia y su trabajo: “La entrega y el acompañamiento de los jóvenes no se improvisa. Es un camino en el que trabajamos”, y ha añadido un agradecimiento “por la ilusión, presencia y esfuerzo tanto de la Comisión Educsi, como de los que habéis madrugado para venir hoy”.

A partir de este encuentro, con el documento marco ya en pie de guerra, se quiere seguir impulsando a los centros a hacer de la Ciudadanía Global una línea educativa transversal. El objetivo es ayudar a nuestros alumnos, pero también a nuestros educadores, a ser más comprometidos con una idea: mejor juntos que solos.