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Par Ana María Chicaiza
Mai 15th, 2019

En el mundo actual donde la Iglesia Católica ya no es la única referencia, la Unidad Educativa San Luis Gonzaga apuesta por una educación orientada a la ética, reconciliación, justicia y la dignidad de una misma humanidad desde el respeto hacia la libertad religiosa para seguir respondiendo al llamado de Jesús de “ir por todo el mundo y anunciar la Buena Nueva” (Mc 16, 15). La Unidad Educativa responde al desafío Pastoral Latinoamericano de la pluralidad religiosa y ecumenismo a través de la participación activa con GNRC (Red global de religiones a favor de la niñez y adolescencia), fundada por Arigatou International. Dedicada específicamente a garantizar los derechos y el bienestar de los niños en todo el mundo. Los miembros de la GNRC provienen de todas las principales religiones del mundo y muchas otras tradiciones espirituales (https://gnrc.net/es/).

Trabajamos con el Manual Aprender a Vivir Juntos que es un documento de aprendizaje intercultural e interreligioso de los derechos humanos y de una educación de calidad en el que se nutren la ética y los valores en la niñez con vista a una trasformación del mundo. Lo ponemos en práctica en el club de Valores de la institución en donde participan niños de 9 a 12 años y jóvenes de entre 16 a 18 años.

El proceso de aprendizaje está basado en la participación activa de los estudiantes. Comienza desde una motivación (cuentos, historias, canciones, dinámicas, juegos, poemas o dibujos) que busca provocar inquietud o curiosidad en los jóvenes sobre un tema. En la exploración de la información a través de ejercicios prácticos los jóvenes forman ideas desde sus pensamientos, sentimientos y expresiones. Una vez concluida esta etapa el diálogo se apodera de la reunión y los chicos pueden intercambiar de lo aprendido hasta este momento para poder cuestionarse lo plantado en un inicio.

Con el profesor como moderador los estudiantes tienen plenarias que permiten el descubrimiento para hacer conclusiones y síntesis de lo discutido hasta este punto ordenando sus ideas para comprender mejor el tema. A los jóvenes esto les motivará a la reflexión que se llevará a cabo mediante en la bitácora de aprendizaje en donde interiorizará su proceso de manera individual y examinará sus valores y actitudes.

Finalizada esta fase, los jóvenes van hacia la acción que debe ser resultado de todo el proceso llevado acabo, que busca la relación de lo aprendido con sus propias vidas o realidades, lo cual servirá de inspiración para llevar a cabo una acción apropiada para ser agentes de cambio frente a una realidad que exige la comprensión mutua.

Esta metodología se vive con los estudiantes una vez por semana en un tiempo extracurricular en donde se fomenta el desarrollo humano. La base de este espacio es el diálogo consciente, participativo, crítico y, a la vez, respetuoso entre los estudiantes y docentes.

Además, participamos de encuentros ecuménicos e interreligiosos una vez cada dos meses. Nos involucramos en del Día de Oración y Acción por el 20 de noviembre, día declarado por la ONU para la defensa de los Derechos de la niñez y adolescencia, mediante foros, caminatas y encuentros. Esto permite un encuentro cercano con Dios, con la propia vida, con los demás y con la naturaleza para que los estudiantes se motiven a una proyección y compromiso de vida social.