El cuidado de nuestra casa comúnUna forma de proceder

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“En toda discusión acerca de un emprendimiento, una serie de preguntas deberían plantearse en orden a discernir si aportará a un verdadero desarrollo integral: ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿De qué manera? ¿Para quién? ¿Cuáles son los riesgos? ¿A qué costo? ¿Quién paga los costos y cómo lo hará?” (LS 185)

Como consejos directivos u órganos de gobierno, somos responsables de inspirar a la comunidad escolar desde una visión y misión compartidas en la tradición ignaciana. Compartimos la responsabilidad de liderar y guiar la dirección estratégica en todos los aspectos de la vida del centro educativo para asegurar la búsqueda de la excelencia humana y el deseo de conocer, amar y servir a Dios. Además, somos responsables de conocer y animar las Preferencias Apostólicas Universales. El cuidado de nuestra casa común debe impregnar todas las decisiones que tomemos como junta, individual y colectivamente con el espíritu ignaciano de fe y alegría, para un futuro lleno de esperanza.

Reflexión

  • ¿Entendemos -individual y colectivamenteel cuidado de nuestra casa común dentro del contexto de las Preferencias Apostólicas Universales?”
  • ¿Qué políticas y procedimientos tenemos para garantizar que el cuidado de nuestra casa común se tenga en cuenta en todas las decisiones de la escuela, incluidos los presupuestos y la financiación para la sostenibilidad?
  • ¿Cómo evaluamos el progreso de los esfuerzos de las escuelas en la implementación de acciones que ayuden a cuidar nuestra casa común?

Acción

  • Comprometerse con la formación de los órganos de gobierno en Laudato Si, las Preferencias Apostólicas Universales y la perspectiva ignaciana sobre el cuidado de nuestra casa común.
  • Incluir el cuidado de nuestra casa común como punto habitual del orden del día de las reuniones de gobierno.
  • Evaluar periódicamente e informar sobre la eficacia de los programas y políticas de sostenibilidad.