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Por Yénifer López Ramos
Nov 16th, 2018

Desde sus inicios, la misión de la Compañía ha sido formar “agentes de cambio”, en la sociedad y en la Iglesia, para renovar y transformar las estructuras de convivencia en las que se perciben expresiones…que encarnan relaciones injustas, por lo que los alumnos y alumnas han de formarse como “hombres y mujeres para los demás”, es decir, no centrados en su “propio amor, querer o interés” (Arrupe, 1982).

La educación jesuita, si realmente obtiene su objetivo, debe conducir últimamente a una transformación radical, no sólo de la forma de pensar y actuar ordinariamente, sino de la misma forma de entender la vida, como hombres y mujeres competentes, conscientes y compasivos, que buscan el “mayor bien” en la realización del compromiso de la fe y la justicia, para mejorar la calidad de vida de los hombres, especialmente de los pobres de Dios, los oprimidos y abandonados” (Kolvenbach, 1993). El objetivo de los jesuitas como educadores es “la formación de hombres y mujeres competentes, conscientes y comprometidos con la compasión” (Kolvenbach, 1993).

La revisión de los documentos de la Compañía que definen su misión como el servicio de la fe y la promoción de la justicia y el llamado del P. General Arturo Sosa SJ en el Congreso Internacional de delegados de educación de la Compañía de Jesús JESEDU-Rio2017, han hecho que se comenzara un camino para poder profundizar y trabajar de manera más coherente la dimensión de justicia en los centros educativos.

La educación y, en particular, nuestras instituciones educativas, forman parte del esfuerzo humano por hacer germinar la semilla del reino de Dios en la historia… Nuestra misión proviene de la fe cristiana. Es un servicio a la reconciliación y a la justicia que nace de la vida de Cristo y debe hacerse a su estilo, en las condiciones de nuestro mundo. La reconciliación y la justicia son una única misión. No es posible una real reconciliación con Dios, si al mismo tiempo no se da la reconciliación y la justicia entre los seres humanos y de éstos con la creación.

El objetivo de la educación ignaciana de formar personas conscientes, competentes, compasivas y comprometidas (4Cs desarrolladas en el SIPEI en 2014), hombres y mujeres con los demás y para los demás, ha sido objeto de reflexión por parte de las direcciones de las Fundaciones SAFA-Loyola y de profesorado de los 32 centros educativos que forman parte de dichas fundaciones y se ha compartido con el sector social de la Compañía de Jesús en España desde el aporte para la construcción del sentido de la dimensión de justicia y el vínculo con la realidad social de nuestro mundo y los retos globales de la humanidad así como el concepto de ciudadanía global. Así la Fundación Entreculturas Fe y Alegría España ha compartido estos pasos de construcción conjunta del marco de Excelencia Humana desde la dimensión de justicia social, con los acentos de ciudadanía global que trabaja como ONGD y de educación popular de la que se nutre desde su ser Fe y Alegría.

Reflexión de Entreculturas de las 4Cs desde los acentos de Ciudadanía Global y Educación Popular.

La actuación conjunta intersectorial está suponiendo una riqueza para poder responder a los retos de un mundo global, de manera contextualizada desde la propia realidad educativa

Este trabajo se ha concretado en un Plan Marco de Dimensión Social de la Zona Sur de los Centros Educativos de la Compañía de Jesús en España (EDUCSI), en el nombramiento de personas coordinadoras de esta Dimensión en los centros educativos, en el autodiagnóstico del trabajo de los centros en este sentido (que cruza todo el trabajo del centro educativo, desde la gestión hasta el currículum y el trabajo con las familias) y en la elaboración de propuestas de mejora en cada centro, que tiene en cuenta este marco de las 4 C, como marco de referencia final para el alumnado) y las profundiza a través de tres campos priorizados:

–          Educación para la justicia y la ciudadanía global

–          Educación para la inclusión

–          Educación para el cuidado de la creación

El reto es ser capaces de integrar los enfoques y llamadas recogidos en este plan de manera transversal en las distintas dimensiones del colegio: académica, pastoral, tutorial y para escolar. De manera que se contribuya a la educación integral del alumno desde todo ámbito escolar.

La llamada a cada agente educador a su contribución e implicación personal en esta misión se acompaña favoreciendo el apoyo y formación necesaria para ello.