El 22 de mayo de 2018, actualizamos nuestra Declaración de Privacidad y nuestros Términos de Uso de conformidad con GDPR. Su uso continuo de Educate Magis significa que usted acepta estas políticas. Es por esta razón que le sugerimos dedicar unos minutos a leerlas y a entenderlas haciendo clic aquí.
Por Educate Magis
Dic 5th, 2019

En esta entrevista Leonardo Nardin SJ, Delegado de Educación de la Provincia Jesuita Argentino-Uruguaya (ARU), comparte algunas acciones logradas para mejorar la presencia de los padres y madres de familia en la vida de los colegios de su región. Además reflexiona sobre la importancia que tiene la familia en la educación de los niños y jóvenes y que nuestros colegios son sólo colaboradores en esa misión.

1. ¿Puedes contarnos un poco sobre ti, tu historia con la Educación y Comunidad Jesuita y tu papel actual?

Soy jesuita, actualmente superior de una comunidad en Buenos Aires y Delegado de Educación de ARU (Provincia jesuita Argentino-Uruguaya) acompañando, además de los colegios de la Compañía-, a Fe y Alegría y a los colegios de la Fundación Manos Abiertas que trabajan con poblaciones vulnerables.

Me eduqué en un colegio de la Compañía en Santa Fe. Allí descubrí mi vocación religiosa y surgió mi deseo más grande de compartir la experiencia de Dios que es lo más lindo que me pasó en la vida. Ese encuentro con Jesús a través de los EE es lo que define la identidad más valiosa y el principio rector de mi tarea como educador.

En mi primera experiencia como sacerdote jesuita tuve la oportunidad de crear un colegio en un barrio pobre de Concordia (Entre Ríos). Luego fui rector del colegio jesuita de Santa Fe hasta que comencé como Delegado de Educación.

2. ¿Cuál es tu opinión general sobre esta acción #6 (descrita debajo) y su impacto en el cumplimiento de la misión de la Compañía de Jesús? 

Los Delegados se comprometen a trabajar con los colegios para mejorar la forma en que los padres y madres de familia y las familias son invitadas a participar en nuestra educación y formación.” JESEDU-Rio2017

El Papa Francisco señala que hoy se da, por lo general, una ruptura de la alianza Familia-Escuela. Por lo tanto, en la misma línea de la misión de reconciliación que tiene la Compañía, esta acción #6 del JESEDU, está respondiendo a esa necesidad de volver a dicha alianza, fortalecerla y sacarle el mayor provecho posible en vistas a cumplir la misión de la Compañía de Jesús.

Recordemos que el papel principal en la educación de los niños y jóvenes lo tiene la familia, y que nuestros colegios son sólo colaboradores en esa misión.

Creo que es necesario perder el miedo a los padres. Es que en muchos colegios –al menos en estas latitudes-, se constata una gran agresividad de su parte para con los profesores, quizás muchas veces por expresar frustraciones en el desafío de acompañar a sus propios hijos. Por otro lado, se escucha muchas veces en las salas de profesores hablar mal de las familias de sus alumnos, quizás por haber sido tratados mal por ellos, o porque a veces enrostran deficiencias en su formación, o porque no están de acuerdo con ciertos procedimientos de enseñanza, etc.

Hay colegios que quieren a los padres sólo hasta la vereda.

Creo que es necesario que los padres entren en el colegio, que tengan espacios de protagonismo, inclusive en actividades áulicas, de organización, de opinión aún a costa de que sean cuestionados ciertos procedimientos tanto en el aprendizaje cognitivo como en el aprendizaje socio afectivo y religioso. Es muy bueno que las encuestas sean tenidas en cuenta, con su pertinente devolución y con signos de que son valoradas mediante acciones que respondan a los reclamos coherentes. Es necesario escuchar su voz. El amor de ellos es el que hace conocer mejor a sus propios hijos, nuestros estudiantes.

Creo que es necesario proponer diversos ámbitos de participación, porque hay padres que podrían involucrarse muy bien en procesos cognitivos, y otros tienen mejor perfil para acompañar actividades deportivas, lúdicas, otros pueden mejorar su sentido de pertenencia cocinando en algún evento del colegio, etc.

En el colegio de Santa Fe, he tenido la experiencia de padres que organizaban el ciclo de formación para padres (EE, retiros mensuales, misas de familias, conferencias, talleres). Otros llevaban adelante la logística de los encuentros de familias, encuentros intercolegiales, misiones, talleres de formación, fiestas para los abuelos de la ciudad, etc. Otros padres estaban comprometidos en espacios sociales. Otros padres sostenían la organización de la logística de los campamentos de los alumnos; en estos campamentos la cocina está a cargo de ellos. En varios de los retiros espirituales de los alumnos también eran los padres quienes cocinaban. Hubo padres acompañando grupos pastorales del colegio. Hubo un grupo de padres que trabajó en la primera etapa de la elaboración del Plan Maestro arquitectónico del colegio. Hubo padres involucrados en la elaboración de planes pastorales. Varios padres participaron del proceso del SCGE (Sistema de Calidad de FLACSI), en equipos para la autoevaluación y para la elaboración de los planes de mejora.

Algunos padres colaboraron en la elaboración de materiales de comunicación institucional.

Muchos padres han sido vitales a la hora de la consulta de decisiones institucionales importantes.

En definitiva, creo que es necesario tener a los padres como los principales aliados reales y efectivos. Su presencia dentro de la vida escolar es potente. Por otro lado, la motivación crece tanto en los padres como en los alumnos. Además, los padres suelen agradecer de corazón que se les dé el espacio que se merecen.

3. ¿Nos podrías contar cómo han llevado a cabo esta acción en la Provincia? ¿Qué pasos han tomado?

En todos los colegios de la RAUCI ya se venía trabajando con los padres a diversos niveles. A raíz que FLACSI pidió hacer un Plan Apostólico a partir de los Acuerdos del JESEDU, hemos elaborado el siguiente Plan a nivel red respecto al Acuerdo #6:

RAUCI #6: Se propone que cada colegio piense creativamente cómo mejorar la alianza escuela-familia, creando espacios múltiples de estar, de comunidad, para formarse, para facilitar el encuentro padres-hijos, para sumarlos a acciones educativas. Fomentar el Movimiento Caná.

Como Delegado, voy motivando artesanalmente a cada Consejo Directivo que piense cómo mejorar la presencia de los padres en la vida del colegio, creando nuevos y múltiples espacios para que puedan estar más involucrados en la vida real del colegio.

Algunas acciones logradas:

  • Ya hay varios colegios que han comenzado con el Movimiento Caná y otros están planificando cómo instaurarlo. El Movimiento Caná comenzó en el Colegio Seminario de Montevideo. Lleva un proceso comenzado hace 7 años. Forma comunidades de matrimonios y otras de monoparentales que se reúnen mensualmente para compartir un espacio de formación. Lo hacen en las casas de familia y tiene una gran aceptación. De esta actividad muchas personas han recibido los sacramentos de iniciación, el del matrimonio, y suelen participar de las Eucaristías dominicales.
  • Hay colegios que tienen padres guiando oraciones ignacianas. La Oración Ignaciana es una actividad dentro de la currícula llevada adelante por los padres. Es como si ofrecieran los EE en la vida corriente a lo largo de todos los años de escolaridad con una oración cada 15 días.
  • Hay colegios en los que los padres llevan adelante la logística de los campamentos de los niños (compras, cocina, etc.).
  • Hay colegios que tiene Asociaciones de Padres muy fuertes, que organizan encuentros, se ocupan de la logística de los Intercolegiales de alumnos, acompañan misiones, campamentos de trabajo.
  • Hay colegios en los que los padres arman programas de formación para los mismos padres, con conferencistas, instancias de EE.
  • Hay colegios en los que los padres son parte de los equipos del proceso del Sistema de Calidad (SCGE).
  • Hay colegios en los que los padres participan de alguna parte de los retiros de los alumnos.
  • Hay colegios donde los padres son convocados a encuentros sistemáticos con sus hijos para tratar temas vitales llevando adelante un proceso de formación con fuerte impacto en la familia.
  • Hay colegios donde, motivados por el cariño de sus hijos en el colegio, los padres participan con obras sociales de la Compañía, en parroquias, Fe y Alegría, hogares, etc.
  • Hay colegios donde los padres son involucrados en los procesos de aprendizaje de sus hijos. Por ejemplo, en la formación para la afectividad. En investigación.
  • Varios colegios involucran a padres en actividades de orientación vocacional, aprovechando sus experiencias de vida.
  • Hay colegios donde algunos padres se han transformado en capacitadores de espacios de espiritualidad, y van por otros colegios a formar, por ejemplo, guías de la Oración Ignaciana para los niños y jóvenes.

4. ¿Cuáles dirías son los principales desafíos en la implementación de esta acción? ¿Y qué aconsejarías a otras escuelas/provincias que consideren antes, durante y después de la implementación de esta acción?

Creo que el desafío es partir de la convicción que es imprescindible trabajar codo a codo con las familias, y que ellas no escapan a la mirada de nuestra oferta educativa (como tampoco el personal), a quienes queremos ofrecer la riqueza de la tradición ignaciana. La alianza Familia-Escuela es vital para la formación integral que proclama la formación ignaciana.

A partir de esta convicción pienso que es un desafío armar un plan integral que tenga como objetivo convocar a todas las familias a formar parte activa del proceso de aprendizaje de toda la comunidad. Es bueno respetar el nivel de respuesta que cada familia pueda y quiera dar, pero es un desafío motivar para que todos se sientan convocados a participar. Es bueno también respetar los ritmos propios de cada comunidad educativa, por lo que creo que el plan debe pensarse a mediano y largo plazo. Pero debemos cambiar la cultura abriendo las puertas a las familias (y al entorno, especialmente a los pobres).

Es un desafío sostener pequeñas acciones de protagonismo de las familias que puedan ir creciendo y contagiando a toda la comunidad.

Señalaría la importancia de ir evaluando la pertinencia de cada una de las acciones, clarificando constantemente el objetivo. Y pedir que el espíritu comunitario de nuestros centros sea testimonio contracultural de reconciliación, de paz, de unidad.

Es un placer enorme trabajar junto con las familias en nuestra misión como Compañía de Jesús.

¿Qué te pareció está entrevista? Si deseas aportar con tus experiencias por favor compártelas en la siguiente sección de comentarios. Gracias.