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El Consejo Ampliado del P. General se reunió en la semana del 12 al 16 de septiembre en Roma. Este Consejo está conformado por los Consejeros del P. General, los Presidentes de las Conferencias de Provinciales y los Secretarios de las áreas apostólicas de la Compañía. El tema de este Consejo fuela identidad católica de nuestro apostolado educativo (instituciones y programas educativos) en el actual contexto sociopolítico.

El Consejo comenzó, siguiendo nuestra tradición, contemplando y orando sobre algunas de las mayores tendencias sociopolíticas de nuestro mundo contemporáneo. Para ello nos ayudamos del libro La revancha de los poderosos de Moisés Naím donde propone tres claves para entender la actual proliferación de autócratas que intentan debilitar la democracia desde adentro. Estas tres claves son el populismo, la polarización y la post-verdad. Sin embargo, este no fue un ejercicio meramente académico ya que el consejo se realiza dentro del espíritu de discernimiento propio de la Compañía y por ello se hizo desde la mirada de Dios que nos propone Ignacio en los Ejercicios Espirituales. Lo que buscamos era percibir la acción del Señor en este momento de la historia y cómo podemos colaborar en su misión.

Luego el Consejo se concentró por varios días en el enorme esfuerzo educativo que la Compañía lleva adelante en el mundo y cómo puede colaborar mejor en la misión que Dios le ha confiado a la Iglesia y a la Compañía de Jesús. Una misión que se hace en el contexto de fe y experiencia espiritual que anima a la Compañía y que debe, como el padre Arrupe lo explicaba, llevar a la formación de personas para y con los demás que, iluminados por Cristo, el verdadero hombre para los demás, sean capaces de ser agentes de cambio y se comprometan en la construcción de sociedades más justas y humanas. Este proceso nos llevó a profundizar el sentido de la pedagogía ignaciana, la importancia de la reflexión crítica, el discernimiento, la apertura a la experiencia de Dios, la formación en la fe en los contextos multi-religiosos y multi-conviccionales de las sociedades actuales.

El último día lo dedicamos a reflexionar sobre la reciente instrucción de la Congregación de Educación del Vaticano sobre La identidad de la escuela católica para una cultura del diálogo. Esta instrucción busca clarificar el sentido de la identidad de la escuela católica en un mundo multicultural y multireligioso como el nuestro. Para ello escuchamos opiniones de un canonista, un teólogo y un educador.

Como en otras reuniones del Consejo Ampliado el discernimiento sobre el apostolado educativo se hizo en un ambiente de oración personal, conversación espiritual, y celebración eucarística donde realmente quisimos escuchar al Señor. Personalmente, y como Secretario de Educación (secundaria y pre-secundaria) de la Compañía, sentí que verdaderamente contemplamos nuestro esfuerzo educativo, con sus luces, retos y sombras, desde la mirada de Jesús. Ello nos llevó a reconocer con agradecimiento el enorme esfuerzo de tantos jesuitas y compañeros apostólicos que con pasión hacen posible que nuestros colegios, universidades y otros centros educativos puedan llevar adelante su misión educativa y evangelizadora.

También pudimos reconocer los enormes desafíos para que nuestras instituciones educativas puedan en verdad contribuir a la esperanza y a la fraternidad a la que el Papa Francisco nos ha llamado en Laudato Si’ y Fratelli Tutti. Al fin al cabo nuestras obras, como nosotros jesuitas nos encontramos inmersos en un contexto que con frecuencia es adverso a los valores y visión que buscamos como servidores del evangelio. Sin embargo, sentimos una vez más que la fe en el Cristo crucificado y resucitado nos lleva en todo amar y servir, a continuar predicando con nuestra vidas, obras y palabras el reino de Dios. Lo importante es poner en el centro de nuestra vida apostólica a Jesús, el único que puede hacer posible construir una verdadera fraternidad humana. Como jesuitas hemos experimentado la sanación y la liberación que Jesús nos ofrece, y esta misma experiencia es la que nos sigue animando para trabajar para hacernos y educar personas para y con los demás.

Este artículo fue publicado originalmente en la página web de jesuitas.lat