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By Educate Magis
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Jun 10th, 2019
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En esta entrevista Javier Cortegoso, Coordinador de la Red Jesuita con Migrantes en Latinoamérica y el Caribe (RJM LAC) comparte el trabajo y la estructura de la Red y además comenta acerca de la realidad migratoria en Venezuela.

Es la primera vez que un laico coordina la Red Jesuita con Migrantes en Latinoamérica y el Caribe (RJM LAC), y para Javier Cortegoso este cargo ha significado un gran desafío ante lo que representa trabajar y articular los distintos proyectos para la red junto a la Compañía de Jesús. Pero a la vez, se le nota una gran ilusión por esta oportunidad de liderar una organización que en los últimos cinco años enfrenta uno de los movimientos migratorios más grandes de la región. Movilizaciones forzosas que han acaparado titulares alrededor del mundo y que dejan un sinfín de historias y anécdotas, con realidades muy crudas y complejas.

Javier, en su visita a España, nos ha acercado aún más al trabajo que realiza desde la RJM LAC, en una región que ha confesado en varias oportunidades, es una de sus grandes pasiones, pero también una de sus debilidades al tener que vivir en primera fila el fenómeno de las dos grandes “Caravanas migrantes” más importantes de América Latina; desplazamientos o migraciones forzadas de personas que encuentran vulnerados todos sus derechos fundamentales dentro de sus países y durante los largos trayectos que van de norte a sur y viceversa.

En esta oportunidad, Javier, entre los tantos temas de los que nos habló y además de contarnos cómo se estructura la Red que hoy coordina, nos adentra en una de las migraciones forzosas más alarmantes de la región: el éxodo de venezolanos hacia distintos países del continente americano y las condiciones humanas en las que se encuentran.

¿Cómo se estructura la RJM LAC?

Una de las oportunidades que tiene el hecho de ser Red es la presencia que tenemos en distintos puntos. Dentro de la red hay obras que se dedican más directamente al acompañamiento, como los Servicios Jesuitas a Migrantes y a Refugiados, y cada una de estas obras tiene distintas oficinas en los países. En total, entre Servicios Jesuitas a Migrantes y Servicios Jesuitas a Refugiados y algún centro social más, que presta atención directa, tenemos pocos más de 50 oficinas propias, desde la frontera de Nogales en México – Estados Unidos hasta el sur de Chile. Esos son puntos que permiten la conexión como Red para dar una continuidad a los flujos (migratorios).

Y ahí, hay distintas estrategias; porque no sólo hay una estrategia de acompañamiento y de atención –pues primero, hay un nivel humanitario y necesidades básicas– sino que también existe un acompañamiento más desde lo psicológico o desde lo jurídico. También hay una labor de monitoreo, observación e identificación de violaciones de los derechos humanos que se estén dando en los flujos, o de situaciones de alerta de situaciones de riesgo que van apareciendo.

¿Cuál es la realidad de la migración en Venezuela?

Es probablemente el mayor éxodo que hemos conocido en América Latina, desde luego en el siglo XXI, y en las últimas décadas. Estimamos aproximadamente hablando, y según cifras oficiales, de tres millones cuatrocientos mil venezolanos en el éxodo. Nosotros creemos que superan largamente los 4 millones, aunque algunas consultoras en Venezuela están hablando de más de 5 millones de venezolanos y venezolanas vinculados a las distintas fases migratorias.

Lo más relevante de este flujo es que en los últimos dos años las personas que están saliendo de Venezuela, ha cambiado mucho su perfil: son personas de contextos más marginales y de mayor vulnerabilidad. Es también un flujo que no tiene en su imaginario la opción vital de ser migrante fuera.

Venezuela siempre ha sido un país que ha acogido a distintos tipos de migraciones tanto de América Latina como europeas, y la gente no tenían en su imaginario que algún día ellos iban a ser migrantes, con lo cual, las condiciones humanas para el viaje, para la huida, para la integración, son mucho peores que en otros casos de otros flujos migratorios; esto también unido que al ser un flujo tan masivo y tan reciente, hace que haya menos estructuras de compatriotas que faciliten la acogida en los distintos países. Sin duda, es el flujo que, como red, a nivel latinoamericano, nos demanda más acompañamiento, y también el que nos preocupa.

Publicado originalmente por Entreculturas
Republicado desde jesuitas.lat 


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