On May 22nd 2018, we updated our Privacy Statement and our Terms of Use in compliance with GDPR. Your continued use of Educate Magis means you agree to these revised policies, so please take a few minutes to read and understand them here.
By JULIAN ARISTIZABAL TRUJILLO
Feb 10th, 2020

Del 20 al 25 de enero de 2020 el liderazgo y la espiritualidad ignaciana fueron protagonistas en el Curso Taller LIFOLI, en su versión número XXIII. Un selecto grupo de estudiantes de los grados séptimo y octavo asumieron en Villa Gonzaga, la finca del Colegio San Luis Gonzaga, el reto de ser más para servir mejor.

LIFOLI significa “Líderes formando líderes”, nombre que exalta el rol de los asesores que coordinan la experiencia. Ellos son estudiantes y egresados que tienen en este curso la oportunidad de replicar en la misma institución todo lo aprendido como participantes en los espacio de formación en liderazgo y espiritualidad de la pastoral. Son elegidos por el equipo central de pastoral del Colegio especialmente de entre quienes se vienen desempeñando como líderes de los grupos apostólicos del Colegio.

Para un joven estudiante o egresado Gonzaga es un honor ser elegido como asesor de LIFOLI y sus ojos se iluminan cuando se le invita a servir a la comunidad educativa dentro de esta iniciativa, aunque sabe que esto le implicará gran sacrificio y dedicación en los meses siguientes.

A lo largo de los años el colegio ha logrado generar este sentido de pertenencia y compromiso gracias al mismo nivel de los cursos y a la mística que en ellos se vivencia. De este modo se logra que los niños participen inicialmente el curso y que al terminarlo sueñen con tener algún día la oportunidad de volver a él como asesores.

Cuando el equipo de asesores se conforma inicia un periodo de varios meses en el que se planean las experiencias y se elaboran todos los materiales que requieren para las mismas. Los jóvenes están dispuestos incluso a encontrarse los sábados y domingos en las oficinas de pastoral del colegio para tal fin. En estas reuniones se revisa hasta el más mínimo detalle. Durante la planeación no tienen ninguna reserva para hacer sugerencias que contribuyan al mejoramiento del curso. Uno de los jóvenes asume el rol de asesor de asesores, quien, en compañía del equipo central de la pastoral, está atento a todos los pormenores del proceso, incluyendo el estado anímico de cada uno de los miembros del equipo y las dificultades que cada uno de ellos pueda tener en el cumplimiento de las tareas que se van asignando.

Para la versión XXIII del LIFOLI en el Colegio San Luis Gonzaga contamos con 35 estudiantes participantes divididos en cinco grupos base, que se empezaron a reunir un mes antes del curso para realizar unas tareas de preparación. Aquí también los asesores estuvieron presentes como acompañantes de un grupo de cursantes antes, durante y después del LIFOLI para asegurarse de que aprovechen al máximo la experiencia.

De este modo, el LIFOLI junto a otros cursos de liderazgo de la institución se ha consolidado con una escuela de formación de líderes tanto para los niños que participan como para los jóvenes que lo organizan y lo ejecutan pues les permite sacar de ellos en un ambiente académico y formativo las cualidades necesarias para empezar a incidir positivamente sobre la realidad.