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Rafael de Paula Aguiar Araújo, Director de la Educación Secundaria del Colegio São Luís, habla sobre el rol de los alumnos en el Proyecto Democracia y Participación.

Aristóteles, quizás el más importante filósofo de la Antigüedad, distinguía el hombre de los otros animales por la política. Según el autor, el hombre es un animal que habla y, debido a esta capacidad comunicativa, es capaz de la política. Los antiguos sabían muy bien el valor de la política como condición necesaria para el cuidado de la polis, para la construcción de la justicia. Es interesante comparar aquel escenario con el actual. De un universo de personas que reconocían en la política el camino más seguro para la construcción de una convivencia social civilizada, llegamos a una situación donde esa actividad puede ser motivo de ridiculización y, muchas veces, de desprecio. La pregunta que nos hacemos como ciudadanos que actuamos en una institución educativa comprometida con la formación de jóvenes competentes, conscientes, comprometidos y compasivos es la siguiente: ¿Por qué es tan difícil una mirada propositiva para la política? ¿Será apenas una consecuencia de mandatos corrompidos, de representantes públicos sin calidad? ¿O parte de esa dificultad está relacionada a una formación política precaria?

Pensando en la escuela como institución responsable por brindar a los jóvenes una comprensión más amplia sobre la sociedad, hemos construido, en el Colegio São Luís, el Proyecto Democracia y Participación. Entendemos que el rol de cualquier educador implica, necesariamente, cualificar las interacciones político-sociales de sus estudiantes y brindar herramientas a los jóvenes para la construcción de consensos. Sin la competencia política es muy difícil alimentar la expectativa de una sociedad más justa y más libre.

El concepto de instrucción política nos puede ayudar a comprender el rol de la educación para la construcción de una ciudadanía efectiva. El término puede ser entendido como el proceso de apropiación de conocimientos y competencias que ayudan en la comprensión y en la construcción de la vida en sociedad y de la participación política en sus diferentes esferas. En la escuela, esa instrucción puede ser trabajada de diferentes maneras.

En el Colegio São Luís, los estudiantes son invitados a participar del Proyecto Democracia y Participación. Creado en el 2017, engloba un sistema plural de representación estudiantil, que incluye todas las series de la Educación Básica I (a partir del 2.º año), de la Educación Básica II y de la Educación Secundaria, en cuyo proceso organizativo se encuentran diferentes oportunidades formativas.

Empezamos con los pequeños, con una experiencia inicial de representación que permite – respetando las características del grupo de edad – el ejercicio del diálogo en la búsqueda de lo que es mejor para todos, no solamente para un grupo. Guardadas las debidas proporciones, a partir del 6.º año de la EB II, ensayamos con los estudiantes el funcionamiento de la estructura del gobierno brasileño con sus tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. El Consejo de Representantes corresponde, en esta estructura, al poder Legislativo. El Consejo Estudiantil equivale al poder Ejecutivo, en el ámbito de actuación que los estudiantes tienen en la escuela. La dirección de la escuela ocupa lo que correspondería al poder Judicial en la estructura de gobierno de un País republicano. Los proyectos, antes de ser puestos en práctica, deben ser presentados a la Dirección. Al menos una vez al año, los estudiantes se reúnen con la Dirección General para evaluación del mandato y, siempre que sea necesario, la estructura de empleados es puesta a disposición del Consejo para ayuda en la implantación de las propuestas.

El Consejo de Representantes está compuesto por dos estudiantes de cada clase del Colegio, siempre un niño y una niña. Luego ellos se reúnen para debatir y aprobar proyectos que deben ser ejecutados por el Consejo. Durante la asamblea del Consejo de Representantes, cualquier persona tiene derecho a hablar, para opinar o presentar un proyecto, incluyendo profesores y empleados del Colegio, pero solo los representantes tienen derecho al voto. Cada consejero tiene el derecho de presentar proyectos y de contribuir para la cualificación de las ideas discutidas, y tienen los deberes de votar propuestas que sean positivas para la comunidad y estén de acuerdo con el Reglamento Escolar, además de rendir cuentas a los demás estudiantes que representan.

Esta organización es muy diferente de un Consejo Estudiantil tradicional. Con las instituciones de ejecución y legislación separadas y equivalentes, garantizamos una experiencia más cercana a la realidad republicana, con todas las dificultades implicadas. Los alumnos y las alumnas son obligados a desarrollar técnicas para llegar a consensos, establecen vínculos entre sí y entre diferentes series. Con esto, perciben la importancia y las ventajas del cuidado con los colegas y con el espacio escolar, desarrollan ideas juntos y aprenden a mirar los desafíos de convivencia con su real complejidad.

Formación de los alumnos

El proceso de formación se inicia con la elección de los Representantes de Clase. El equipo de educadores realiza una actividad con cada una de las salas de clase. Después de un debate sobre liderazgo, los estudiantes son incentivados a listar los valores que opinan que son fundamentales para un representante estudiantil. Enseguida, seleccionamos con los alumnos las cinco principales características de un liderazgo efectivo (de acuerdo con los valores de la escuela) y, ante esta información, cada estudiante elige dos de sus colegas que opina que tienen estas características. No hay candidatura para el cargo de representante. Esto posibilita a las personas tímidas la oportunidad de participar. El recuento de votos se realiza instantáneamente y a los más votados se les pregunta si aceptan el reto de ser representantes.

Después de ese proceso, se inicia la formación de las listas electorales para la elección del Consejo. Todos los estudiantes interesados participan de un workshop de marketing político y electoral, aprenden a elaborar un programa de gobierno y a divulgar sus propuestas dentro de los principios éticos. A lo largo de, aproximadamente, un mes, las listas electorales realizan la campaña electoral. La conclusión de la campaña ocurre con el debate, que reúne a todos los profesores y alumnos de la escuela para escuchar las propuestas formuladas. En los dos días siguientes se lleva a cabo la elección, que se realiza en formato digital. Conociendo a los ganadores, se lleva a cabo la ceremonia para la toma de posesión del Consejo y a los miembros del Consejo de Representantes.

Luego de la toma de posesión, ofrecemos un día completo de formación para que los alumnos y las alumnas aprendan sobre liderazgo y representación. Además, asisten a talleres prácticos que los ayudan a elaborar proyectos, además de practicar la dinámica de funcionamiento de las asambleas. Aprenden como ser presidente y secretario de mesa, como problematizar los proyectos, votarlos y registrar todo el trabajo en actas.

Todas las etapas de ese proceso son parte de la experiencia de desarrollo de liderazgos e instrucción política y, a través de ellas, los estudiantes adquieren conocimientos, habilidades y valores que esperamos los ayude, cuando salgan de la escuela, a participar de manera comprometida y efectiva en la sociedad. En apenas dos años de existencia del proyecto, es visible la madurez de los estudiantes. Mejoraron la argumentación, empiezan a observar la complejidad de los problemas y a valorar las soluciones encontradas con todas las dificultades inherentes. También empezaron a tener una percepción diferente del tiempo, a reconocer y comprender el sentido de la existencia de diferentes instancias decisorias en la escuela. Es fundamental entender las razones por las que debatimos y buscamos llegar a soluciones para diferentes retos. En este proceso, los estudiantes aprenden, en la práctica, a tener empatía y a valorar los logros adquiridos juntos.

La formación política en la escuela es una experiencia trabajosa, demanda la atención y el cuidado de los educadores. Pero es una tarea necesaria, representa una oportunidad maravillosa de preparar ciudadanos aptos a contribuir para la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

Sin la competencia política es muy difícil alimentar la expectativa de una sociedad más justa y más libre.”