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COVID-19 Resources and Recomendations Shared by Educators from our Global Community
By Johana Quintero Guerrero
Jul 23rd, 2020

Me gustaría compartir el siguiente artículo escrito por la Lic. Ligia Vitoria Gélvez, Coordinadora Académica de la Sección Infantil del colegio San Pedro Claver de la ciudad de Bucaramanga en Colombia.

“Da tu primer paso ahora. No importa que no veas el camino completo. Sólo da tu primer paso y el resto  del camino irá apareciendo a medida que camines”. Martin Luther King Jr.

Parodiando el título de uno de los libros de nuestro Nobel de literatura, podríamos afirmar que este es el reto que se nos presenta: Educar en tiempo de pandemia y confinamiento.

Una crisis mundial, una noticia fatal… ¿Y ahora qué? A todos nos sorprendió y cogió de manera intempestiva, de la noche a la mañana, la vida nos cambió, se decreta una cuarentena y las instituciones educativas tienen que cerrar, pero no por ello, dejar de prestar su servicio y es aquí donde realmente surge el reto, ¿cómo mantener la prestación del servicio educativo en estas condiciones? Y la respuesta se escuchó por todos lados: “la virtualidad” y sí, realmente allí estaba la mejor opción, pero como esta no era una tarea diaria, ni formaba parte de nuestra cotidianidad hubo necesidad de responder aceleradamente a este desafío que terminó por convertirse en una oportunidad para el desarrollo de nuevas competencias.

Ante esta perspectiva el colegio San Pedro Claver de la ciudad de Bucaramanga (Colombia), analiza su contexto y su realidad y de forma inmediata revisa el impacto y las condiciones que se requieren para asumir su quehacer educativo desde la virtualidad. Y es desde esta realidad que se da el primer paso para empezar a transitar por este  nuevo camino, y aquí cobran vigencia las palabras del profesor Jorge Valencia, coordinador del Observatorio de Educación del Caribe Colombiano (OECC), quien sostiene: “Un aprovechamiento efectivo de las tecnologías en los procesos de enseñanza y aprendizaje requiere tres cosas: disponibilidad de las herramientas y los equipos, un uso competente de estos por parte de sus usuarios y que los mismos tengan una actitud positiva hacia el cambio o la transformación”.  De ahí la necesidad de un proceso relámpago de formación para los maestros, garantizar la tenencia de equipos e internet en sus hogares, pero sobre todo generar una actitud positiva frente a este nuevo modelo educativo.

Surge entonces desde comunicaciones la propuesta: #ClaverianosConectados para enmarcar a través de ella, las acciones de esta nueva vida escolar en los diferentes ámbitos de formación. Conscientes del compromiso y de la gran responsabilidad que implicaba mantener en alto el proceso de formación integral, se aunaron esfuerzos desde todas las áreas funcionales para seguir entregando la educación de calidad, que por años nos ha distinguido, proceso que paso a paso se va consolidando, no sin tropiezos, resbalones y hasta caídas… y en la medida que va apareciendo el camino, van surgiendo nuevos retos, pero también nuevas certidumbres. Han pasado ya, algo más de 4 meses y del pánico inicial pasamos a una acomodación gradual, que día a día nos permite evaluar los aciertos para reforzarlos  y al mismo tiempo identificar los errores para tratar de corregirlos; no ha sido fácil, pero ante la crisis de la pandemia y el salto a la nueva experiencia virtual, podemos presentar un balance positivo y decir con alegría que han valido la pena los esfuerzos y que gracias al compromiso sincero y decidido de cada uno de los miembros de la comunidad educativa hemos podido avanzar significativamente en este camino y como afirma José Alfredo Aparicio, Decano del Instituto de Estudios de Educación,  “Todo cambio o crisis al final supone nuevos aprendizajes. En ese sentido, es una oportunidad valiosa para poder orientar y guiar. En vez de hacerlo una experiencia negativa, es lograr convertir la crisis en una construcción personal. Todo eso tiene mucho que ver con recibir de otros las ayudas que necesitamos para hacer las cosas de la mejor manera. Es un tiempo para trabajar en comunidad”.

Pero el reto no termina con la implementación de un programa de educación mediado por la tecnología, totalmente impregnado de ignacianidad y enfocado en mantener las acciones pedagógicas de formación integral   y cada uno de los servicios que otrora se prestaran de manera presencial, el reto va más allá e invita a buscar en esta coyuntura oportunidades para reinventar las estrategias de enseñanza atendiendo a “tiempos, lugares y personas”.

En este proceso se han dado pasos significativos a partir de revisiones y ajustes a toda la acción pedagógica, hemos ido creciendo, ganando en confianza y seguridad en el manejo de las herramientas virtuales, al tiempo que se ha suscitado un proceso de autoevaluación frente al ejercicio docente, determinando que elementos de la presencialidad definitivamente no funcionan en entornos de aprendizaje virtuales, lo que obligó a cambios drásticos para mantener no solo la calidad del proceso de enseñanza, sino la motivación e interés de los estudiantes y la aprobación de los padres de familia, quienes como jueces implacables juzgan y califican el trabajo de cada maestro y cada una de las acciones pedagógicas que se proponen. Y es que en estos tiempos de COVID, sí que es importante el papel de la familia, si bien hubo cambios para los maestros, para los padres de familia fueron mayores, al fin y al cabo el profesor mantiene su rol, a distancia, aunque desarrollando de otra manera la misma función, pero a los papás les “tocó” apersonarse de procesos que algunos incluso desconocían y bajo el esquema de confinamiento se hizo necesaria su presencia para acompañar y orientar el proceso educativo. Y es este,   otro reto a superar para los maestros, además de los procesos de formación para sus estudiantes compartir en parte su misión con los padres de familia;  tarea que ha sido quizás la más ardua, pues aquí el tanto cuanto, juega un papel definitivo; pues no se trata de asumir el papel de estudiante, estar en clase, intervenir y realizar por sus hijos las tareas, ejercicios y prácticas, pero tampoco dejarlos solos y no darse por enterados de dicho proceso, por lo que se ha requerido de  una nueva dinámica de participación recíproca. En palabras de Jorge Valencia: “La crisis nos ha llevado a una nueva dinámica social, donde los docentes y las familias han terminado por repensar lo que están haciendo para aportarle al sector educativo. Se están generando nuevas experiencias de aprendizaje y pensando nuevas maneras para involucrar a los padres en los procesos de formación de los niños y jóvenes. Más allá del uso de la tecnología, esta transformación, que representa un gran reto, puede superar la innovación educativa y convertirse en una gran innovación social”.

Frente a esta oportunidad de cambio, ha sido claro para nuestra institución, Colegio San Pedro Claver,  ofrecer las herramientas necesarias para adecuar, no solo la virtualización de las aulas, sino  cada una de las acciones pedagógicas de formación integral que como colegio se ofrecen a los estudiantes y sus familias, de ahí la importancia de los procesos de formación e información concerniente a las características y dinámicas en ambientes formativos de este tipo.

Hoy más que nunca el rol del maestro cobra vigencia, no basta garantizar la disponibilidad y mantenimiento de los recursos tecnológicos, estos por si mismos no logran crear ambientes pedagógicos aptos, el factor humano es indispensable, máxime si se trata de formar niños y jóvenes que por su proceso de desarrollo evolutivo no han alcanzado su autonomía, por lo que requieren de una mediación y acompañamiento continuo, precisamente para avanzar en la construcción de dicho proceso.

Frente al papel decisivo del profesor bajo este esquema de educación mediada por la tecnología, la facultad d educación de la Universidad de Costa Rica destaca cinco elementos claves para su éxito:

1. Creación: Las actividades para garantizar la participación y apropiación de los nuevos conocimientos, requieren de una dedicada exploración, creación, adaptación y evaluación.

2. Motivación: Si bien los entornos virtuales persisten a pesar de la distancia, esta misma puede provocar que se conviertan en espacios solitarios y fríos. Es necesario mantener la motivación de quienes participan con evidentes muestras de interés desde la docencia.

3. Conciliación: El trabajo colaborativo y en red es garantía de una participación consciente en el entorno virtual, la persona docente debe invitar en todo momento a la reflexión, crítica y discusión.

4. Observación participante: El entorno virtual le permite al docente conocer y estudiar las reacciones en el grupo, por lo que es necesario que evalúe, retroalimente y acompañe al estudiantado.

5. Organización: el éxito en un entorno virtual es equivalente a la organización de quien lo gesta, conlleva una planificación exhaustiva que incluye el momento previo a la apertura del entorno (selección de materiales y actividades), durante el entorno (facilitar la reflexión y discusión, contestar a preguntas o comentarios) y al finalizar el mismo (entregar una evaluación y en la medida que permita el entorno, un material para el grupo).

Aspectos que no son ajenos a los maestros claverianos y que han permitido avanzar en esta etapa del camino virtual, pero como nada es eterno y como todo camino conduce a un destino, llegados a este punto, se abre otro gran desafío,  volver a la presencialidad con un modelo de alternancia, y ante él, los lineamientos ofrecidos por el Ministerio de Educación y  de Salud  serán la brújula que orientará esta nueva etapa, esperamos responder a ella con toda la altura que nos ha caracterizado y contaremos con todas las medidas y protocolos  de bioseguridad exigidos, buscando como siempre ofrecer un proceso de  formación integral a nuestros estudiantes. Manteniendo las políticas de calidad aun cuando el desafío sea: “La educación en los tiempos del COVID”.