On May 22nd 2018, we updated our Privacy Statement and our Terms of Use in compliance with GDPR. Your continued use of Educate Magis means you agree to these revised policies, so please take a few minutes to read and understand them here.

By Guillermo Guerra Ramírez
  |
Aug 12th, 2019
  |

San Ignacio de Loyola nos brindó con su vida una serie de enseñanzas, con la finalidad de acercarnos a Jesús de Nazaret, para más amarle y servirle. Fue un hombre, que supo lo que era desear éxito militar, amoroso y de poder, pero que también, a partir de una herida recibida en batalla, supo reconocer a Dios en su vida, sintiéndose pleno, feliz y lleno de gozo, decidiendo que su presente y futuro tenía sentido si entregaba la vida al seguimiento de Jesús de Nazaret.

Este nuevo camino, que llegaba a la vida de Ignacio, traía consigo una serie de compañeros, amigos, que lo acompañarían a soñar y fundar la Compañía de Jesús.

Hoy, 485 años después de la fundación de la Compañía de Jesús, los jesuitas y laicos que colaboramos en la misión, seguimos apostando por amar y servir, teniendo como una opción preferencial a los “pobres, los descartados del mundo, los vulnerados en su dignidad en una misión de reconciliación y justicia”[1]. 

Por esta razón, el pasado 31 de julio, día de la fiesta de San Ignacio de Loyola, fue una jornada llena de espíritu, encuentro y amor, con una población que hoy se ve afectada por la grave crisis humanitaria que vive Venezuela.

Desde muy temprano, los claverianos, colaboradores y padres de familia tuvieron la oportunidad de participar en un conversatorio, en el que miembros de nuestra Comunidad Claveriana y líderes sociales que luchan por los derechos y acompañan a los migrantes, entre ellos el Padre José Fernando Posada, S.J, los claverianos: Valentina Rincón, José Pablo González, Rubén Ortiz, Isabella Amarillo, Ana María Villamizar y las señoras Alba Pereira y Adriana Parra de la Fundación Entre dos Tierras, contaron un poco de su experiencia, con un énfasis especial en manifestar por qué apostar por los caminantes venezolanos, en una sociedad en donde la xenofobia y la aporofobia[2] ganan cada día más terreno.

Posteriormente, vivimos una celebración eucarística, llena de muchas emociones, pues en el templo junto a los claverianos y colaboradores de todas las obras, estaban aproximadamente 100 caminantes venezolanos, que llegaban a la ciudad de Bucaramanga, como parte de su camino hacia otras ciudades del país y hacia el sur del continente americano. También hicieron presencia la Fundación Entre dos Tierras y la Corporación Minuto de Dios, que son organizaciones a las que estamos apoyando en su labor de acompañamiento incansable a los venezolanos.

El Padre Rodolfo Abello, S.J, rector de nuestro colegio y superior de la región, les manifestó a los venezolanos su admiración, por el valor que ellos tienen de dejar todo lo que tienen y arriesgar su vida como caminantes durante cientos de kilómetros, comparándolos con Ignacio de Loyola, a quien conocemos también como el “El peregrino”. A su vez, animó a los presentes a actuar desde la hospitalidad y servir desde nuestras capacidades a estos hombres, mujeres y niños que hoy necesitan de nuestro apoyo. Al finalizar la eucaristía, un grupo de músicos venezolanos, llamados “Sabor Latino”, tocaron como símbolo de agradecimiento canciones como “Viva Venezuela”, “Alma Llanera”, “Caballo Viejo” y “Colombia tierra querida”.

Posteriormente, colaboradores de la Compañía de Jesús y los migrantes venezolanos, compartieron la mesa y comieron un sabroso mute, típico de nuestra región. Las mesas estuvieron atendidas por los colaboradores de las obras presentes y amenizada por un grupo vallenato, conformado por profesores del colegio San Pedro Claver.

Con esta celebración, reafirmamos nuestro compromiso por acompañar y servir a quienes más necesitan y menos tienen.

[1] PAU 2, Preferencias Apostólicas Universales 2019

[2] Neologismo que da nombre al miedo a los pobres.


All Blogs